Associazione San Charbel


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Quien es san Charbel

San Charbel

QUIEN ES SAN CHARBEL



El Líbano es un país bíblico, citado muchas veces en las Sagradas Escrituras. El propio Jesucristo, desde la Palestina, llego' hasta el Líbano donde hizo milagros y exorcismos. El Líbano es el hogar principal de la iglesia catolica Maronitas, la unica iglesia orientale que siempre permaneció fiel a la Iglesia Católica Apostólica y Romana, y nunca cayó en cisma. La iglesia Católica tiene una misma fe, pero la celebra en ritos o cultos diferentes. en el Oriente, y particularment en el Libano, se tiene el rito maronita, asì dicho en honor de san Marón, sacerdote y eremita de la Iglesia de Antioquía del siglo IV, La lengua litúrgica maronita es el arameo, la que hablaba Jesucristo, y en cada lugar las celebraciones se hacen en arameo, mezclado con el idioma del país donde se realiza.
Charbel Makhlouf nació el 8 de mayo de 1828 en el pueblo de Bigah-Kafra, a 1600 metros de altitud, de Antun Makhlouf y Brígida Al-Chidiac. Tenía dos hermanos y dos hermanas y su familia era profundamente religiosa. En el bautismo recibió el nombre de Youssef (José).
Su padre murió cuando éste era todavía un niño, por lo que su madre se encargó de cuidar a la familia, dándole ejemplo de virtud y fe. Despues ella se casó de nuevo con un hombre devoto, quien fue ordenado sacerdote. Cabe señalar que en el rito maronita, los hombres casados pueden ser sacerdotes.
A la edad de 14 años, Yussef era pastor de ovejas y descubrió una cueva, a la que con frecuencia se retiraba para hacer oración. A los 23 años era el sostén de su familia. y aunque era el tiempo adecuado para el matrimonio, en 1851, eligió ingresar al convento de Nuestra Señora de Mayfouq, donde fue recibido como Postulante y luego como Novicio, llevando una vida ejemplar desde el primer momento, sobretodo en lo referente a la obediencia. Cuando Yusef tomo' el hábito de novicio renunció a su nombre original escogiendo el de Charbel en honra al santo del mismo nombre martirizado en Edesa el año 107 D.C.

Dos años después profesó los votos perpetuos como monje en el Convento de Annaya y posteriormente realizó sus estudios de filosofía y teología en el Monasterio de San Cypriano de Kfifen.

Chárbel fue ordenado sacerdote el 23 de julio de 1859 en Bekerké, sede patriarcal maronita y al poco tiempo regresó al Monasterio san Marone de Annaya, por orden de sus superiores. Ahí pasó 16 años de vida ejemplar de oración y apostolado. al trabajo manual en cosas muy humildes.

Anhelando el ser ermitaño, en 1875, un hecho milagroso le iría a obtener la autorización. Después de una nueva insistencia del padre Chárbel, el superior le pidió que esperara un poco más y le dio a estudiar un proceso urgente, diciendo que le daba permiso para hacerlo hasta más tarde, en la noche.
El padre Chárbel fue entonces a la cocina para que abastecieran de aceite a su lamparita. El sirviente, queriendo burlarse de el, en vez de aceite, puso agua. El padre Chárbel nada percibió y se retiró. Encendió la lamparita sin sospechar de nada, y se puso a rezar. El sirviente, que estaba vio perplejo la lamparita encendida y corrió para contar lo sucedido al padre superior, que fue inmediatamente a la celda y constató el hecho milagroso. Al día siguiente inmediatamente autorizó al padre Chárbel a ocupar en la ermita de San Pedro y San Pablo, perteneciente al propio monasterio, la celda del padre Eliseo Kasab Al-Hardini, entonces fallecido.
La ermita estaba situada a 1400 metros de altitud. El eremita permanecía bajo la jurisdicción del superior del convento y haciendo parte de la comunidad, a pesar de su vida retirada.
En la tradición oriental se alcanza la perfección no solamente con las obras, sino a través de una continua y constante búsqueda interior de Dios siguiendo el concepto que salvando el alma salva el mundo. El asceta oriental llega a la perfecion con los ruegos, las penitencias y la práctica heroica de la virtud.
El ermitaño vive completamente separado por el mundo porque las pasiones, los pecados y las imperfecciones de los hombres pueden impedir el asceta en la suya absoluta búsqueda de perfección. Luego la soledad se convierte en el medio por el que el asceta en fuga del mundo encuentra la paz interior y la perfecta unión con Dios.
Padre Charbel rezaba siete veces al día la Liturgia de las Horas, celebraba la misa por la tarde, y comía una sola vez al día. Su alimento era compuesto de legumbres verdes o cocidas, cereales y aceitunas. Por penitencia, nunca comió frutas. Durante toda su vida monastica padre Charbel se rechazó de hablar con las mujeres y también fue excluida de su vida su familia y evitó de encontrarla sobre el camino. Las mujeres que vivieron alrededor del convento sabían que el Santo no agradecía su presencia escondiéndose a su pasar. El no poseía absolutamente nada y nada pidió, no quiso tampoco tocar el dinero y cuando alguien le dejaba una limosna, llamaba a un cofrade suyo para que tomara el dinero y los entregara al Superior.

El eligia los trabajos más humildes y pesados. Luego Padre Charbel, lavó los platos, limpió los suelos, ayudó los criados del monasterio en los trabajos menos satisfactorios. y llevaba silicio, así vivió hasta los 70 años en que Dios lo llamó a su presencia. Pero en su vida San Charbel no se ha limitado a hacer todo esto, él ha vivido de modo heroico los votos que pronunció desde el primer momento de su ordenación, y particularmente la obediencia que fue la virtud heroica más impactante del Santo. El obedeció sin discutir a cualquier orden recibido y no sólo de sus superiores, también de los cofrades y de los mismos obreros del monasterio. Todos, pudieron mandarle y el siempre obedecia.

El padre Chárbel entregó su alma a Dios el día 24 de diciembre, vigilia de Navidad del año 1898.
Al dar inicio a su proceso de beatificación, Pío XII dijo que “el padre Charbel ya gozaba en vida, sin quererlo, de la honra de que lo llamasen santo, pues su existencia era verdaderamente santificada por sacrificios, ayunos y abstinencias. Fue una vida digna de ser llamada cristiana y, por lo tanto, santa. Ahora, después de su muerte, ocurre esta extraordinaria señal dejada por Dios: su cuerpo transpira sangre hace ya 79 años, siempre que se lo toca, y todos los que, enfermos, tocan con un pedazo de paño sus ropas constantemente húmedas de sangre, alcanzan alivio en sus enfermedades, y no pocos hasta se ven curados”.
El número de milagros es tan grande, que Annaya, donde queda el monasterio, fue llamada “la Lourdes libanesa” y sigue siendo un lugar milagroso hoy a dia.




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